Autorías sexuadas

bourgeois
Louise Bourgeois, Jano en flor, 1968, bronce.

¿Existe un arte femenino? ¿Existe una forma femenina de hacer arte? Antes de abordar esta cuestión me gustaría recordar una anécdota ocurrida hace algunos años. Durante una reunión de amigos y en una animada conversación sobre arte, uno de los asistentes comentó que las obras realizadas por mujeres poseían unas características muy propias y definidas. Ante tal afirmación no pude evitar replicarle: “Si eso es así, seguro que podrás diferenciar la obra de una mujer de la realizada por un hombre”. Y a continuación le lancé el siguiente reto: le mostraría un conjunto de diez obras de arte para que identificara las realizadas por un hombre y las ejecutadas por una mujer. Tras observar atentamente la selección preparada, aquel improvisado concursante sentenció: “Siete son de mujeres y tres de hombres. ¿A qué no he fallado ninguna?”. “Mi querido amigo -le dije- todas las obras que has visto, han sido realizadas por un hombre”.

Existe la creencia generalizada en la existencia de un “arte femenino”. Cuando se analiza la obra de una artista son detectados rasgos como la suavidad, el detallismo, cualidades como la paciencia o la dulzura y una temática de lo cotidiano y lo íntimo. En términos plásticos se considera típicamente femenino la utilización de formas redondas y de colores suaves, la búsqueda de armonía, tamaños pequeños o medianos, el exceso de adorno, decoración, sentimentalismo y sencillez. Así pues, la obra de las artistas ha sido incluida en una categoría fija, siendo vinculada a una serie de rasgos que parecen inmutables. Se han establecido de forma categórica las características de un “arte femenino”, sin que exista un patrón paralelo que recoja las características artísticas de un “arte masculino”. Si no existe una sola forma establecida que se corresponda con el artista masculino, al entenderse que hay muchas formas de ser hombre artista, ¿por qué ese empeño en considerar que sólo hay una manera de ser mujer artista? Nunca hablamos de hombres artistas o del arte de los hombres. ¿Por qué hablar por tanto del arte de las mujeres como algo homogéneo? Es como si al pretender establecer un nexo de unión entre, por ejemplo, Tàpies y Barceló, señaláramos que lo primero que les une es que son hombres.
Si partimos de la idea de que el arte de las mujeres no se diferencia intrínsecamente del de los hombres, ¿por qué parece existir un consenso en lo que se denomina “arte femenino” y no sucede lo mismo con “el arte masculino”?,  ¿qué características podrían ser atribuidas en este último caso?
No podemos hablar de estilo femenino o de sensibilidad femenina, ya que no existe ninguna particularidad genérica en las obras artísticas realizadas por mujeres. Sin embargo eso no significa que el hecho de ser mujer sea ajeno a la creación artística, pero este es uno más de los factores –como podría ser la nacionalidad, la clase social o la tendencia sexual – a tener en cuenta, a la hora de analizar sus obras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s