La violación como arma de guerra

El uso de la violencia sexual en las guerras ha sido una práctica habitual a lo largo de la historia. Las violaciones de mujeres en los conflictos armados forman parte de una estrategia militar que de manera intencionada busca someter a las mujeres mediante el terror y humillar y destruir a la comunidad enemiga a la que pertenece la víctima.

La violencia contra las mujeres en los conflictos bélicos ha tenido eco en las prácticas artísticas contemporáneas, en la obra de artistas que visibilizan y denuncian estos abominables crímenes.  Sirvan como ejemplo la serie “War” de Nancy Spero (Estados Unidos, 1926-2009) y la performance Mientras, ellos siguen libres de Regina José Galindo (Guatemala, 1974).

En respuesta a la escalada de violencia tras la intervención de Estados Unidos en Vietnam y en repulsa a esta guerra, Nancy Spero inicia en 1966 la serie “War”. En este conflicto armado fueron constantes las violaciones de mujeres vietnamitas por parte del ejército norteamericano, atrocidades como la masacre de My-Lai en 1968, en la que tropas estadounidenses bajo el mando del teniente W. L. Calley, violaron, degollaron y quemaron a todas las mujeres y niñas del pueblo.

NancySpero-Fuck

La imaginería bélica de Spero en su serie “War” está compuesta por máquinas de guerra que siembran la destrucción, y en medio del caos, la violencia sexual y sádica contra las mujeres parece formar parte indisoluble de la violencia bélica. Dibujos como Fuck (1966) reflejan ese universo de sexo y violencia plagado de aviones que metamorfoseados en voraces tiburones, devoran los cuerpos desnudos de las mujeres.

Regina Jose Galindo MientrasEn Guatemala, durante los 36 años de guerra civil, las mujeres indígenas sufrieron violaciones sistemáticas por parte del Ejército. La violación de mujeres embarazadas formaba parte de una estrategia militar para provocarles el aborto y contagiarles enfermedades que les impidieran volver a quedar embarazadas. Tras entrevistarse con algunas supervivientes, en el año 2007 Regina José Galindo, embarazada de ocho meses, se hizo atar desnuda a una cama, sujeta por cordones umbilicales en tobillos y muñecas. Con esta acción, titulada Mientras ellos siguen libres, Galindo denunciaba la violación de mujeres durante el conflicto armado en su país, como táctica de guerra para exterminar a las comunidades indígenas y hacerse con el control y la posesión de sus tierras.

Desde la década de los noventa del siglo pasado y sobre todo en los últimos años, los organismos internacionales intentan luchar contra esta lacra. Esto, unido al esfuerzo emprendido por muchas mujeres, víctimas o no de violaciones, ha posibilitado que la violencia sexual esté considerada en la actualidad un crimen de genocidio y un crimen contra la humanidad. Sin embargo, la visibilización social de este grave problema, a la que han contribuido y contribuyen algunas artistas con sus obras, debe ir acompañada de una lucha firme y una respuesta internacional contundente para que estos crímenes no queden impunes.

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