El travestismo femenino (I): prohibiciones y permisos

Rosa Bonheur
Rosa Bonheur

A lo largo de la historia el pantalón se ha erigido en un símbolo de la emancipación femenina, un símbolo de libertad y un arma para cuestionar y luchar contra el dominio masculino. Incluso en aquellos momentos históricos en los que las féminas lograron cierta igualdad laboral y civil, no era aceptado socialmente que vistieran como un hombre. A pesar de las normas prohibitivas, muchas mujeres emplearon indumentarias masculinas para poner en marcha engaños con los que desafiar las trabas sociales. ¿Qué razones impulsaron a las féminas a vestirse de hombres en el pasado? La vestimenta masculina fue asumida por su potencial liberador: les permitió superar las restricciones normativas y los convencionalismos sociales, facilitándoles el acceso a espacios reservados a los hombres, invadir lugares prohibidos, realizar actividades consideradas tradicionalmente masculinas, ejercer profesiones que les eran vetadas o incluso evitar agresiones sexuales.

En Francia, el 7 de noviembre de 1800, la jefatura de policía de París dictó una ordenanza, l’ordonnance du 16 brumaire an IX, para prohibir a las mujeres el uso de ropas de hombre, salvo que fuera necesario por motivos de salud, en cuyo caso debían solicitar una autorización. La mencionada norma fue suavizada en 1892 y 1909 con la publicación de dos circulares que autorizaban a las mujeres a llevar ropas masculinas para su uso “en los deportes velocípedos”, es decir, se les permitía llevar pantalón para montar en bicicleta o a caballo.

Permission de travestissement
Permiso de travestismo de Rosa Bonheur

Por su dedicación a la pintura de animales, la artista francesa Rosa Bonheur (1822-1899) se aventuraba en mataderos, mercados de caballos y ferias de ganado, en los que se ejercitaba en el dibujo y la pintura al natural. Para acceder a estos lugares reservados a los hombres, sin llevar los incómodos trajes de mujer, debía solicitar un permiso que le permitiera vestir de forma permanente con ropas masculinas. Cada seis meses, alegando motivos de salud, acudía a la Prefectura de Policía de París para la expedición de un permiso oficial,  que debía llevar la firma de un médico. Era lo que se conocía con el nombre de Permission de Travestissement.

Esta ley francesa que prohibía a las mujeres vestir con pantalón ha estado vigente dos siglos. En el año 2010 un grupo de legisladores, tras descubrir que la ley seguía en vigor, promovió su derogación, haciéndose esta efectiva el 5 de febrero de 2013.

Anuncios

2 comentarios

  1. Muchas Gracias,
    Tus comentarios son verdaderas puntadas que aguijonean nuestra, supuesta, cómoda existencia.
    El artículo me recordó a una gran mujer parisina que también le gustaba vestir ropa cómoda
    (dejemos atrás lo de “masculino”), George Sand…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s