Prácticas artísticas textiles y activismo

Mujeres sufragistas cosiendo bandera
Mujeres sufragistas cosiendo una bandera.

El análisis de la relación del bordado y la costura con la historia de las mujeres pone de manifiesto que si bien se emplearon como herramientas para educar a las féminas, con el tiempo también fueron utilizadas como armas para luchar contra la opresión. Pongamos como ejemplo las banderas, pancartas y estandartes bordados con consignas, empleadas por las sufragistas en sus protestas callejeras, pidiendo el voto para las mujeres. Estas prácticas textiles consideradas artesanales y domésticas y que reforzaban el ideal de feminidad, fueron subvertidas por las sufragistas y empleadas para atentar contra ese mismo ideal femenino.

En su búsqueda de la transgresión, las artistas feministas de los setenta ensalzaron categorías vinculadas tradicionalmente con el arte realizado por las mujeres, haciendo un uso político de las mismas e iniciando un debate contra la cultura patriarcal dominante. La reivindicación de esferas como el bordado, la costura y las tradiciones artesanales en general, se entendía como un ataque al patriarcado, pero a su vez como un homenaje a la identidad femenina. En el marco del feminismo, los tejidos, más allá de su valor cultural, eran concebidos como el lugar de producción de significados culturales de todo tipo- religiosos, políticos e ideológicos -, con contenidos y significados diversos, que son a su vez temas centrales para el feminismo: la lucha por los derechos civiles y políticos de las mujeres, la denuncia de estereotipos sexistas, la construcción cultural del género, la lucha por la liberalización del cuerpo de las féminas y la denuncia de la violencia contra las mujeres.

Greenham Common Women´s Peace Camp, Inglaterra, 1983
Greenham Common Women´s Peace Camp, Inglaterra, 1983.

Vinculados al movimiento feminista hicieron su aparición movimientos que pusieron en marcha acciones pacifistas y antimilitaristas. En muchas de estas acciones, las prácticas textiles cumplieron un papel fundamental. Citemos dos ejemplos. A comienzos de los ochenta en Inglaterra, un grupo de mujeres acamparon alrededor de la base aérea de Greenham Common para tejer redes de lana que anudaron a las alambradas que cercaban la base. En estas redes colgaron fotografías y mensajes con los que expresaban sus ideas y sentimientos, en una acción de protesta antinuclear. El campamento adoptó el nombre de Women´s Peace Camp. En 1985, en Estados Unidos, tuvo lugar una acción a favor de la paz que recibió el nombre de “The Pentagon Peace Ribbon” y que consistió en rodear el Pentágono con una tira de tela de 10 millas de largo hecha a base de bordados y estandartes cosidos, confeccionada por personas de diferentes puntos del país.

Carolina Díaz-Monroy, Matan a nuestra profesora, arpillera, 1986.
Carolina Díaz-Monroy, “Matan a nuestra profesora, arpillera”, 1986.

En el contexto de los regímenes dictatoriales en Latinoamérica, muchas mujeres se movilizaron para luchar colectivamente en la defensa de los derechos humanos. Durante la cruenta dictadura militar del general Augusto Pinochet se desarrolló el denominado movimiento de las arpilleristas. Las arpilleras forman parte de una antigua técnica textil chilena que consiste en la realización tapices a partir de la utilización de la tela de los sacos. Sobre la base de la arpillera y empleando diferentes tipos de telas, las mujeres chilenas representaron escenas con las violaciones, asesinatos, detenciones, desapariciones y torturas que tuvieron lugar durante la dictadura. Se trata por tanto de obras textiles convertidas en testimonios artísticos y expresiones vivenciales y testimoniales de las atrocidades cometidas en aquellos años terribles.

Phina Nkosi, South African Black Women Antiapartheid Leaders, South Africa, 2000.
Phina Nkosi, South African Black Women Antiapartheid Leaders, South Africa, 2000.

Los textiles y concretamente los quilts han sido ampliamente utilizados por los movimientos de derechos civiles. En la Sudáfrica postapartheid los quilts se han convertido en una potente herramienta para conmemorar fechas destacadas de la lucha por la defensa de los derechos humanos y como vehículos de expresión y de denuncia de injusticias y de violación de derechos.

En fechas relativamente recientes ha hecho su aparición el craftivismo, término acuñado en 2003 por Betsy Greer. El craftivismo concede un valor político y social a la producción manual, lo que determina que las prácticas craftivistas transiten por posiciones políticas (pacifismo, defensa del medio ambiente, denuncia de las injusticias sociales en los países en vías de desarrollo), sociales (lucha contra el cáncer, la violencia de género, el analfabetismo) y económicas (crítica al consumismo, anticapitalismo). Se trata por tanto de una actitud ética y una forma de activismo que actúa empleando “lo hecho a mano” y que parte de la idea de que la capacidad de creación puede ser una poderosa herramienta de lucha.

Marianne Jorgensen, Pink Tank, 2006.
Marianne Jorgensen, Pink Tank, 2006.
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19 comentarios

  1. Hola. Las referencias serían numerosas. Te facilito algunas que podrían interesarte: el libro de Betsy Greer “Craftivism: the art of craft and activism”; la exposición “Quilts and Human Rights” del Museo de la Universidad del Estado de Michigan (hay una página web donde puedes ver las obras que formaron parte de esta exposición); y en relación a las arpilleristas chilenas hay varios artículos como por ejemplo el de Marjorie Agosin titulado “Agujas que hablan: las arpilleristas chilenas” y el de Camila Sastre “Reflexiones sobre la politización de las arpilleristas chilenas (1973-1990). Ambos los puedes encontrar en internet. Gracias por tu comentario y tu interés. Saludos.

  2. Hola Yolanda. Me parece que tu artículo es más que interesante, y te felicito no desde la soberbia del que sabe, si no desde una ignorancia que cada vez más es injustificable. Saludos.

  3. Muchas gracias por este post! En mi blog (en italiano) hablo de lo que llamo “feminismo rosa”, o sea un feminismo que es el punto de encuentro entre la literatura “rosa” y las luchas feministas, entre las emociones y las reivindicaciones de nuestros derechos, empezando por el derecho a ser felices, sin sentimientos de culpa y sin tener que pagar un precio antes. Y vuestro post me ha ayudado muchísimo a reforzarme en esta idea, de que las luchas de las mujeres pueden y deben coincidir con la identidad femenina, la que decidimos nosotras (las lectoras, por ejemplo), no la que nos imponen los modelos dominantes.

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