La violencia de género en el imaginario artístico (I): ¿por qué lo llaman rapto si es violación?

Jan Steen-Rapto de las sabinas-1665
Jan Steen, Rapto de las sabinas, 1665.

Reflexionar sobre la violencia y sus representaciones nos lleva a preguntarnos porqué es un hecho que forma parte de lo cotidiano. Las imágenes violentas difundidas a diario por los medios de comunicación han acabado convirtiéndose en algo familiar. En nuestras sociedades hemos asistido a la banalización de la violencia y a su legitimación como un medio para alcanzar ideales y un instrumento de poder y defensa.

Bernini-Rapto de Proserpina-1616
Bernini, Rapto de Proserpina, 1616.

En el seno del arte y la cultura contemporáneas se han generado debates teóricos acerca de la representación de la violencia, la recepción de este tipo de imágenes y los efectos de lo violento sobre la construcción de identidades. Analizar las representaciones artísticas de la violencia nos lleva a preguntarnos si éstas pueden competir con el impacto visual producido por las imágenes de los medios de comunicación; si nos pueden emocionar imágenes artísticas que sabemos que son ficción, si existe una relación entre la experiencia estética y las emociones negativas o si los registros visuales y narrativos de la violencia han sido incorporados a las representaciones artísticas.

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Luca Giordano, Rapto de las sabinas, 1675.

Enfrentarse a las representaciones de la violencia de género en las prácticas artísticas implica dejar fuera la supuesta y tópica recepción placentera de la obra de arte para plantearnos qué es lo que realmente estamos contemplando. Las obras de arte no son “neutrales”, por el contrario, están provistas de carga ideológica y responden a los discursos dominantes de las sociedades en las que son creadas. Son un reflejo de las relaciones de poder que imperan en la cultura patriarcal y contribuyen a la construcción de la identidad femenina.

Rubens-Rapto de las hijas de Leucipo-1616
Rubens, Rapto de las hijas de Leucipo, 1616.

En la historia de la pintura y la escultura occidental existen numerosos ejemplos de lo que han venido a denominarse “raptos” de mujeres. Sin embargo, bajo esta denominación un tanto engañosa se esconden episodios de violación. En las obras de arte de temática mitológica los dioses y héroes sacian sus deseos sin tener en cuenta la voluntad de las mujeres, seres indefensos potencialmente violables, sobre los que se ejerce violencia psicológica, física y sexual como mecanismo de control. En paisajes y escenarios bucólicos los artistas varones convierten las persecuciones y violaciones de los dioses en supuestas relaciones amorosas. Los “raptos” de Proserpina, las hijas de Leucipo y las Sabinas, son solo algunos ejemplos que nos ha legado la Historia del arte.

Giambologna-Rapto de sabina-1583
Giambologna, Rapto de sabina, 1583.

Las nuevas lecturas de estas y otras representaciones artísticas de la violencia contra las mujeres contribuyen a la deconstrucción de las formaciones discursivas que producen y reproducen la diferencia sexual. Analizar e interpretar estas imágenes al margen del sistema patriarcal permite visibilizar esa violencia y luchar contra la indiferencia.

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2 comentarios

  1. Muy bueno el análisis y el contenido del artículo. Soy profesor de arte, quiero trabajar esta temática con mis alumnos y tu escrito me va a ayudar bastante para orientarlos en la búsqueda y como fundamentación de obra. Gracias!

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