Las piernas de Jacqueline: a propósito de la visita de André Breton y Jacqueline Lamba a Tenerife

A bordo de un carguero bananero noruego llamado el “San Carlos” y tras una semana de navegación, un 4 de mayo de 1935 llegaban a Tenerife André Breton y Jacqueline Lamba acompañados por Benjamin Péret. El objetivo de este viaje era la organización de una exposición internacional surrealista en Tenerife en el Ateneo de Santa Cruz, resultado de los contactos entre los surrealistas franceses y los vanguardistas canarios aglutinados en torno a la revista gaceta de arte. Hospedados en el Hotel Victoria, en los 20 días que duró su estancia en Tenerife realizaron numerosas excursiones para conocer la geografía insular.

Peret, Breton, Lamba y Minik, Tenerife, 1935. Fondo Westerdahl. Archivo Histórico Provincial de Tenerife.
Péret, Breton, Lamba y Minik, Tenerife, 1935. Fondo Westerdahl. Archivo Histórico Provincial de Tenerife.

El Fondo Documental Eduardo Westerdahl perteneciente al Archivo Histórico Provincial de Tenerife conserva un conjunto de fotografías tomadas por el crítico de arte que documentan sus salidas por la isla. Una de esas instantáneas resulta especialmente reveladora: la imagen muestra al grupo formado por Lamba, Breton y Péret acompañados por el escritor Domingo Pérez Minik en una de sus visitas a un pueblo de la isla, mientra a su paso, en los muros se agolpan numerosos curiosos. ¿Qué era lo que tanto llamaba la atención de la gente del lugar? ¿Qué causaba tanta expectación? ¿Se habían enterado quizás de la presencia de André Breton en Tenerife? El propio Pérez Minik, años más tarde, recordaba esas excursiones y a Jacqueline en su libro La facción española surrealista de Tenerife:

“(…) visitamos una bodega de esos vinos tintos de la isla, broncos, sabrosos, y al regreso, nos encontramos con que todos los vecinos estaban en los caminos para presenciar nuestro desfile encabezado por Jacqueline Breton con su graciosos traje de excursión y sus “shorts” bien exhibidos, sus muslos y piernas de nadadora y su grácil andar parisiense, André Breton (…) se sentía muy feliz con esta acogida (…). Él ignoraba que esta expectación sólo era debida a la bella presencia de Jacqueline Breton.” (p.111)

“El espectáculo Jacqueline Breton (un bello personaje femenino que hacía las delicias en las calles de la capital, con sus trajes inventados, los “shorts” y las uñas de los pies como las de las manos pintadas cada día de distinto color y el sombreado de los ojos) había cancelado su último día de representación. (…) Jacqueline con su cuerpo bien medido de arriba abajo, su pelo rubio, incandescente (…) con sus ojos de agua o de sabana o de madera y así sucesivamente. Una mujer con su andar de bailarina, sus movimientos lábiles, su pisada ingrávida (…) ese erotismo bien ponderado que se desprendía de esta muchacha que parecía moverse siempre sobre una hierba mullida, apaciguada o recién nacida.” (pp. 125, 126)

“(…) rubia, bien plantada, de estirada línea, los ojos azules llenos de movilidad, con el tipo apropiado de una bailarina clásica francesa, de entreverada nadadora de campeonato y de muchacha de anuncio de los bulevares, desplazando toda su sabiduría femenina para la colonización de estos insulares.” (p.77)

Jacqueline Lamba, Tenerife, 1935. Fondo Westerdahl. Archivo Histórico Provincial de Tenerife.
Jacqueline Lamba, Tenerife, 1935. Fondo Westerdahl. Archivo Histórico Provincial de Tenerife.

Para Pérez Minik, Jacqueline llegaba a la isla para “colonizar a los insulares”, con su cabello rubio, su cuerpo de bailarina y su “sabiduría femenina”. Pero Jacqueline no vino a colonizar: participó con dos obras en la exposición surrealista aunque ni su nombre ni los títulos de estas obras aparecen en el catálogo de la muestra,  para el que además diseñó la portada. Tras su paso por Tenerife, participó en la Exposición Internacional del Surrealismo de Londres en 1936 y en la Exposición Album Surréaliste de Tokio en 1937. Después de algunas intervenciones realizando objetos, collages y decalcomanías, desarrolló su obra pictórica tras su llegada a Nueva York en 1941.

Dora Maar, Jambes, 1935. Colection Roger Thérond
Dora Maar, Jambes, 1935. Colection Roger Thérond

Para aquellos intelectuales de izquierda vinculados a la revista Gaceta de Arte, la presencia de Jacqueline Lamba en Tenerife quedaba reducida a un cabello rubio unido a unas piernas, una imagen claramente surrealista, con extremidades convertidas en una totalidad orgánica. La misma que se repite en un montaje fotográfico realizado ese mismo año de 1935 por la fotógrafa Dora Maar, titulado “Jambes”. Casi premonitorio del recuerdo que quedaría en la isla de la visita de la artista francesa: unas largas y torneadas piernas unidas en su parte superior, de cuyo centro pende una cabellera.

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3 comentarios

  1. Cuantas veces tendremos que oír que ella es algo gracias a quien la nombra.Cualquiera pensará que la descripción de Minik debería ser un halago, cuando no es más de lo mismo, quedarse en la forma, no en el fondo. Tan acostumbradas estamos a esto, que hasta normal y lógico nos parece. Qué subyugadas no tienen, y que poco nos quejamos.
    Prosigue con este blog, desde el arte nos abres los ojos a la vida misma.

  2. Si, qué tremendo que sólo describa a Jaqueline Lamba por su físico y peor aún que no hayan incluido ni su nombre de ni los títulos de sus obras que aparecen en el catálogo de la muestra, para el que además diseñó la portada, como dice el texto. Lamentable

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