¿Dónde están las mujeres? Conversación con María Cañas, Olalla Gómez, Núria Güell y Raisa Maudit


La discriminación sexista forma parte consustancial del sistema del arte en España. ¿Dónde están las mujeres? Invisibles histórica y culturalmente, a esta situación hay que sumarle el fuerte arraigo de las narrativas y discursos excluyentes. En el marco de la exposición ¿Quién es ese hombre? (2016) en TEA Tenerife Espacio de las Artes, tuvo lugar una mesa redonda para debatir sobre la situación de las mujeres en el sistema artístico español. Tomando como punto de partida las conclusiones de este encuentro planteamos algunas cuestiones a las cuatro artistas presentes en la mencionada exposición: María Cañas, Olalla Gómez, Núria Güell y Raisa Maudit.

017-olalla-gomez016-nuria-g01-raisa

 

 

 

 

YOLANDA PERALTA. La brecha salarial entre hombres y mujeres en España se sitúa en el 24 %. En el ámbito laboral la igualdad es uno de los temas pendientes. En el caso concreto del sector artístico no hay una regulación salarial y existe mucho trabajo no remunerado. Desde tu experiencia ¿crees que en el campo del arte se reproduce esa brecha salarial entre hombres y mujeres?

MARÍA CAÑAS. Para hablar de brecha salarial hay que hacer una estadística, así que es contradictorio preguntar por mi experiencia, dado que la estadística precisamente se hace porque las experiencias personales pueden ser parciales. En mi opinión, la vocación del arte, por definición, no tiene un valor económico mensurable, es más idealista y no se rige por los mismos parámetros que el resto de trabajos. Practicamos el disponibilismo y la entrega por amor al arte. El arte está por encima de lo terrenal y del sistema sexo-género. Desde el momento en que se subvenciona o se pone al servicio de causas sociales sistémicas (como el victimismo feminista), deja de ser arte.  Desde mi experiencia como artista que intenta vivir a duras penas de lo que crea y enseña, siento que independientemente del género todos estamos en una situación muy precaria.  Y además sigue habiendo un desequilibrio respecto a quien ocupa los altos cargos y las direcciones.

OLALLA GÓMEZ. Sin duda.

NÚRIA GÜELL. No tengo suficientes datos contrastados para responder en relación a los salarios/honorarios, lo que sí es innegable es que hay una brecha en el reconocimiento: la mayoría de los altos cargos institucionales son ocupados por hombres.  Además de la cuestión de género, lo que me parece muy alarmante por normalizado y por la falta de denuncia y militancia, es lo que comentas del trabajo no remunerado. Con demasiada frecuencia instituciones que cuentan con grandes presupuestos y que presumen de tener un discurso crítico, feminista, de-colonial, de empoderar, crear comunidad, etc,  se atreven a proponerte que te autoexplotes y trabajes gratis y aún esperan que les agradezcas la “oportunidad” que te han dado. Me parece un nivel de hipocresía muy alto y, según mi experiencia, la complicidad con este tipo de prácticas explotadoras no entiende de género.

RAISA MAUDIT. Hay una importante brecha que va más allá de una cuestión de salarios, entre otras cosas porque la cuestión salarial es algo muy voluble y poco estable en el sector. Yo destacaría, por ser aún más grave, la invisibilidad femenina, el hecho de que coleccionar arte realizado por mujeres cotice menos que el arte hecho por hombres y que  muchos coleccionistas se nieguen a adquirir obra de mujeres, por ejemplo.

Y.P. Un informe elaborado por MAV-Mujeres en las Artes Visuales sobre las galerías, las galeristas y las artistas señala que el 34,3 % de las galerías españolas están dirigidas por mujeres, el 47 % por hombres y el 18,7 % están dirigidas por parejas de hombres y de hombres y mujeres. Existe por tanto una cierta paridad. Sin embargo, el porcentaje de artistas representadas en las galerías españolas se sitúa en el 20,5 %. Dentro del sistema artístico las mujeres no hemos logrado el mismo nivel de representación y visibilidad que los hombres. ¿Qué responsabilidad crees que tienen los diferentes agentes artísticos (comisarios/as, galeristas, instituciones, críticos/as)?

M.C. Ellos controlan el sistema artístico oficial de museos,  instituciones y galerías y en él tienen toda la responsabilidad.

Pero no nos olvidemos de que el arte no se circunscribe exclusivamente a los circuitos oficiales. Hay interesantes y numerosas  iniciativas en espacios alternativos.  Vivimos en un mundo extraño donde la misoginia (explícita o encubierta), el machismo y los micromachismos, los lobbys del arte, la maternidad y la crianza son sentidas a veces como un lastre para la autorrealización artística de la mujer.  Reflexionando sobre las mujeres en el sistema artístico en España en la actualidad, creo que todo este desequilibrio en cantidad y calidad de mujeres profesionales del arte frente a hombres, se debe tanto a la desigualdad, como al afianzamiento de estereotipos autocomplacientes y victimistas sobre los géneros y al feminismo oportunista de topicazos y subvenciones que nos impiden avanzar de una forma creativa, colaborativa y visionaria.

O.G. Muchísima. Para mí lo más preocupante es ver que las nuevas generaciones de estxs agentes artísticos (gente joven) siguen en esa tendencia. Y en relación a la pregunta, su responsabilidad es total, porque por ellxs pasan los canales de visibilidad y difusión, por tanto si ellxs no apuestan por una equidad a partir del rigor en el trabajo, tendremos el mismo problema.

N.G. La omnipresencia masculina en el relato oficial de la Historia del Arte es algo estructural y directamente relacionado con la -igualmente estructural- ideología sexista y patriarcal de las sociedades occidentales. Creo que la responsabilidad nos incumbe a todxs y que hasta que no superemos el machismo que caracteriza a nuestra sociedad, tampoco se resolverá en las diferentes esferas que la estructuran. Solo un dato para dimensionar la urgencia: en España 1.378 mujeres han sido asesinadas por hombres durante las dos últimas décadas.

R.M. Es importante un compromiso de acción por parte de los comisarios, galeristas, instituciones y críticos de arte. Pero lo más importante es que haya mujeres en cargos importantes en cada uno de esos sectores. Si no, da igual.

Y.P. Las cuotas y la discriminación compensatoria resultan siempre un tema controvertido, pues existe la creencia generalizada que considera que la ausencia de mujeres en los diferentes ámbitos, por ejemplo en órganos de decisión política, responde a su falta de aspiraciones. ¿Qué opinas de las cuotas como medida correctora y como estrategia para incrementar la presencia de mujeres en las diferentes esferas del sistema artístico?

M.C. Creo en la meritocracia. La única cuota que me parece justa es que, para aspirar a un puesto de trabajo concreto, en igualdad de condiciones curriculares se escoja al candidato o candidata cuyo género esté menos representado en dicho trabajo, pero siempre en igualdad de condiciones curriculares. No me parece justo que en una selección de personal tenga más puntos un hombre y en segundo lugar una mujer y se escoja a la mujer, porque de esta forma no se fomenta la igualdad sino la mediocridad. Yo siempre me he crecido frente a las adversidades, me he hecho a mí misma y nunca aceptaría que se me escogiese a mí de relleno por razones de género. Yo soy mi obra, no mi género. Las cuotas y medidas de discriminación positiva me parecen algo arbitrarias. Veo necesario igualar, pero sin descartar méritos y atendiendo ante todo a la calidad. La meritocracia y el sistema de cuotas hay que compaginarlos. No veo acertado seleccionar  para un trabajo a una mujer solo por el hecho de ser mujer, ya que a lo mejor no sirve para él.

No  hay mayor igualdad de género que acabar con el sistema de género. Somos personas no géneros. El sexo es lo biológico pero los géneros, su relevancia, son una construcción social. Yo creo tanto en la igualdad que es que ni siquiera siento la distinción. No creo en el género como leitmotiv, “cá uno es cá uno”, que decía el clásico. Aproximarse al arte a través de la perspectiva de género me parece algo reduccionista. Siento que una artista total no trabaja para entronizar su femineidad, sino sobre emociones universales que no poseen género; despobla su visión de prejuicios y se posiciona ante las cosas de forma desinhibida y apasionada, como los niños, los locos y los animales. En mi trabajo la libertad artística se impone por encima de las cuestiones genéricas o identitarias, aunque reflexiones acerca de las mismas estén presentes. Para mí, la identidad es un proceso abierto, en construcción permanente, una incógnita sin respuesta. Abogo por la vindicación de todo tipo de identidades: nómadas, híbridas, en fuga y venideras, y por nuestra aproximación a los feminismos de la diferencia de Braidotti, Haraway, Butler, Preciado… Por ese deseo constante de ser uno y otros géneros que tan bien expresa Virginia Woolf: “Es funesto ser un hombre o una mujer a secas; uno debe ser mujer con algo de hombre y hombre con algo de mujer. Dos sexos ya son pocos, dada la variedad y vastedad del mundo”.

O.G. Esta pregunta me da mucha pereza; no la pregunta en sí, sino lo que encierra detrás. Estoy cansada de la respuesta general a esta pregunta: de que, al ser una medida obligatoria, puede hacer bajar la calidad de lo que sea. Esto es como decir que si metes mujeres donde sea por el hecho de serlo puede bajar algo y esto es inaceptable. Partamos de la base de que somos el cincuenta por ciento de la población mundial, por lo que, la probabilidad de encontrar en ese cincuenta por ciento a gente capaz de lo que sea es total. Solamente se obliga a la inclusión porque de otra manera, la tendencia es a copar el cien por cien de algo, con el cincuenta por ciento de los hombres. Así que sí, estoy de acuerdo con estas medidas, porque por desgracia son necesarias.

N.G. Personalmente me parece muy triste, a la vez que sintomático, que se nos considere por cuestiones de género y se nos use para rellenar cupos y alcanzar cuotas establecidas en vez de por el contenido de nuestro trabajo.

R.M. A día de hoy son importantes, porque nos alejamos muchísimo de un mundo igualitario. Lo ideal sería que ya no importara y que no necesitáramos aludir a cuestiones binarias para dar visibilidad, obviando que hay muchos perfiles humanos en las artes que se escapan al concepto definido como “mujer” y que viven y trabajan en lugares de opresión.

Y.P. ¿Ha sido la crítica feminista una de las claves de tu formación como artista?

M.C. No. Las claves de mi formación como artista están en mi propia vida, en todo lo que he vivido y soñado, en todos los libros que he leído, en todas las películas que he visto… Mi formación es como un crisol donde todo cabe. Llevo haciendo arte desde muy pequeña, mucho antes de conocer a la crítica feminista. En mi visión del mundo no me interesan ni la crítica feminista, ni la crítica a la crítica feminista. Una artista tiene la misión de explicar el mundo en el que vive sin más gafas que las de la creación artística. Pienso que cualquier tipo de causa (sin entrar en la legitimidad de la misma) es incompatible con el arte. Cualquier causa es un coladero de oportunistas y aprovechados.  Siento que el ninguneo que hemos sufrido las mujeres a lo largo de la historia es aberrante. Pero que la clave hoy está en educar en igualdad. Se habla mucho de igualdad de género, pero se sigue enseñando que no está bien pegarle a una mujer, en lugar de  que no está bien pegarle a ninguna persona o a ningún ser vivo. La feminidad es una de las señas de identidad que más se lo está currando para fabricar caretas que ríete tú de las de los monstruos de ayer. Ay, en los embolados en los que se mete la gente para asumir sus señas de identidad. Buscan el manual de instrucciones para ser ellas mismas y se pierden por el camino. Un camino hecho de muchas palabras vacías que, como en las mejores sectas, solamente significan algo para los que están dentro de la secta. En general, el feminismo de hoy en día me agota, ha manipulado el lenguaje hasta crear su propia “neolengua feminista” al modo de la “neolengua” de Orwell en “1984”. Ningún animal tiene que aprender tantas cosas para ser él mismo. ¿Cómo se es uno mismo? Simplemente siendo. Y dejando de usar mecanismos de defensa y gresca. Ser mujer y estar todo el día hablando de ello me parece tan cateto como ser sevillano y estar todo el día hablando de Sevilla.

O.G. Ha sido y es parte de mi formación como persona.

N.G. No realmente. En la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona hay un grupo de profesoras muy potentes en este sentido pero con quién,  por mi itinerario curricular, no tuve la oportunidad de intercambiar como me hubiera gustado.  La crítica feminista ha sido una de las claves de mi formación como persona debido al sexismo imperante en el día a día y a la rabia que desde pequeña me ocasionaba percibir estas situaciones/violencias en lo cotidiano, más allá de que a posteriori me haya formado a nivel teórico.

R.M. Por supuesto. Indispensable.

Y.P. ¿Consideras compatible aspirar al éxito en el mundo del arte y hacer una crítica radical del mismo?

M.C. Lo que no me parece compatible es ser artista y aspirar al éxito, puesto que la motivación pura del artista es la creación, no el éxito. Yo no aspiro al éxito.  El éxito es solo una falsa ilusión. Aspiro a ser en plenitud,  no a parecer. Me interesa más el arte, que el mundo del arte. A más mundo del arte, menos arte. El mundo del arte como otro cualquiera, es un establishment patético y penoso la mayoría de las veces. A ningún mundillo le gusta que se le toquen los cojones/ovarios, así que seguramente no sea compatible. Recientemente me ha gustado mucho el cómic “C.A.G.Arte”, de Álvarez Rabo, donde no deja títere con cabeza del inframundo del arte. Lo que más caracteriza al mundo del arte actualmente es la rebeldía subvencionada, el postureo, la corrección política disfrazada de transgresión. Pienso que no hay nada más revolucionario que el ir completamente por libre, sin casarse con nadie porque comprometerse ideológicamente significa terminar siendo absorbido por el Sistema en alguna de sus múltiples facetas. Los espíritus libres no admiten certezas, ni mandamientos, ni dogmas. La libertad no soporta la santidad, ni las modas, ni el poder dictatorial. Me interesa experimentar la vida desde la contradicción, no desde la convicción. Me repugna y me parece sospechoso, todo lo que aspira a superioridad moral, todo lo que propone una línea de perfección a seguir, sea una religión, un movimiento artístico o un partido. Prefiero pensar sencillamente en la existencia de la deriva…  Abogo por un arte libre y comprometido con la resistencia; a jugar con el arte como herramienta de evolución y emancipación; al arte como acto educativo y modo de compartir conocimientos. Mi frente es la “risastencia”: el humor de todos los colores como forma de resistencia popular. Frente al maniqueísmo, a la espectacularidad gratuita y demás paparruchadas engendradas por la industria del entretenimiento digital, me apasiona generar un ocio terrorífico que nos haga rugir, porque creo que la gran revolución no será televisada y que, además, otra televisión es posible: la que nos hacemos nosotros mismos desde Internet.

Mi misión es la de ser una virgen vestal, una virgen terrorista del archivo videoguerrillera que aviva el fuego interno; una quitamiedos y una quitapenas desde la enseñanza y la educación; una agitadora y activadora del pensamiento crítico y creativo. Educar es formar a personas aptas para gobernarse a sí mismas y no para ser gobernadas por otros. Me interesa la creación de poéticas y narrativas audiovisuales liberadas de la cronología y de las concepciones bunkerizantes de la historia y los géneros: avanzar por tierra de nadie, entre el cine experimental y el videoarte, el documental y el ensayo, la vida y la muerte…

O.G. Esto depende, entre otras cosas, de lo que cada persona entienda por éxito. Para mí el éxito está más cerca del hecho de ser consecuente, responsable y honesta con el trabajo; cuando siento que lo consigo, me siento realmente bien y eso es un gran éxito. Por otro lado, generar pensamiento crítico sea desde dentro o desde fuera siempre es necesario y no creo que sea incompatible, al contrario, desde dentro se pueden crear zonas críticas y de resistencia muy interesantes.

N.G. Para poder responder esta pregunta primero deberíamos definir éxito. Para mi éxito sería poder llegar a hacer un o como mucho dos proyectos al año, suficientemente bien remunerados para poder dedicarme a investigar con el rigor deseado, divagar el tiempo que fuese necesario y sumergirme completamente en ellos, sin tener que estar intercambiando cientos de emails para cobrar, por ejemplo, los 180 € de honorarios de una exposición que acabó hace más de 9 meses. Pero si en esta pregunta el concepto de éxito se refiere a la concepción más comúnmente aceptada, como puede ser estar en la lista de los top ten de exposiciones internacionales o en la lista de mayores ventas en el mercado del arte, es totalmente compatible. El mundo del arte es pura representación, e igual que el capitalismo asume e incorpora la crítica de él mismo rentabilizándola como plusvalía tanto a nivel simbólico como económico.  Otra cosa es si nos centramos en tener éxito en el mercado y si hablamos de hacer una crítica radical que vaya más allá de la representación, pero no al mundo del arte sino a otras esferas que coinciden con los que tienen el excedente de capital que les permite comprar arte, como puede ser la banca. En este caso, por mi experiencia te diría que no es compatible.

R.M. Es compatible desde un punto de vista superficial, desde un punto de vista plano. Creo que hay que deconstruir la idea de éxito, porque sinceramente es una trampa que no existe a cierto nivel y pensar muy claramente lo que es una “crítica radical”. Hay veces que no se trata de levantar el puño sino de dar un brazo. Y ahí puede radicar tanto el éxito como la crítica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s